domingo, 20 de junio de 2010

Italia sigue sin deslubrar

Tan lejos del Mediterráneo, pero tan cerca de las camisetas italianas. Tan lejos del primer mundo futbolístico, pero tan cerquita de un empate que resultó una hazaña para el seleccionado de Nueva Zelanda.

Una igualada que dio continuidad a la saga de sobresaltos mundialistas, un montón de locuras desatadas por marcadores atípicos, que le han dado al Mundial un rostro absolutamente bizarro. Hagamos un inventario: ¿cuántas personas en este mundo, aparte de los suizos, podrían haber pensado que su selección iba a ganar a la superfavorita España? ¿Y cuántas que Serbia iba a liquidar a la orgullosa Alemania, y cuántas que Estados Unidos iba a firmar un armisticio con la poderosa Inglaterra?

Y ahora se aparece la isla del océano Pacífico, tan remota, tan desconocida para los que por aquí vivimos, tan Russell Crowe, mire y que para empatarle a Italia, la campeona del mundo, en un partido de sufrimientos neocelandeses, pero también de logros a punta de temperamento y carácter.

El gol de Shane Smeltz en los albores del partido no anticipaba nada, no quería decir nada ante la gran Italia. Llegó el empate con el penal cobrado por Vincenzo Iaquinta y, como aquellas películas de aventuras en las que todo el mundo sabe lo que al final va a pasar, era un asunto de esperar la gestión del juego para ver cómo era que los italianos iba a despedazar al invasor de Oceanía.

Esperando se quedaron, esperando se quedó el archiprofesionalizado fútbol italiano. Sí, Italia siempre comienza así y remonta, no solo en este partido, sino en el Mundial. Va de a poquito y, en lo que llegan los octavos de finales, despega y hasta más nunca. Pero ayer no fue así. Italia fue y buscó, como le correspondía a un equipo de su talante, pero todo fue estéril ante la resistencia empecinada de un escuadrón blanco que, después de empatar en el último minuto ante Eslovaquia, se ha envalentonado y ahora tiene la certeza de que clasificar a la ronda que viene no es un imposible.

¿Qué le pasó a Italia? Tal vez está sintiendo el rigor de los tiempos, de los cambios generacionales, de las ausencias de los Totti, los Del Piero y todo eso. No tiene la mano que conduzca, el Andrea Pirlo que lesionado no ha podido jugar un minuto en el torneo. O tal vez sea que el fútbol ha cambiado, que ya los nombres grandes no asustan, y que el puesto de comando esté cerca de cambiar.

CRISTÓBAL GUERRA

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