Por lo visto, Eslovaquia se ha acostumbrado a los milagros propios.
En las rondas de clasificación a Suráfrica, sacó fuerzas de donde no tenía para vencer a sus hermanos de la República Checa en la Praga de Kafka, Rilke y Kundera, y conseguir por primera vez como nación eslovaca su acceso a un Mundial.
Y ayer, con determinación y fe, liquidó a Italia en buena ley; batió sin atenuantes a aquella selección italiana carente, poco digna de su pasado luminoso, que solo respondió en las agonías y no cuando tenía que asumir su liderazgo natural. Apenas la entrada de Andrea Pirlo a la cancha le brindó una pizca de imaginación, de inteligencia veterana, pero ni eso alcanzó.
Italia parece vivir adherida al drama que antecede a la tragedia, todo lo italiano parece estar revestido de ese manto destinista inevitable, para lo bueno y para lo malo. Hace cuatro años se coronaron ante Francia en los tiros penales, y ahora caen ante un modesto, casi primitivo equipo eslovaco que siempre tuvo en sus manos el rumbo de aquel partido arisco y confuso, que ha logrado que, de aquí en adelante, el 24 de junio pase a formar parte de la historia nacional de su muy joven nación, y Robert Vittek, autor de dos goles, héroe de la patria.
El rey no tuvo fútbol ni respuestas adecuadas, y ahora, y al menos durante un tiempo, ha perdido sus privilegios en la corte del fútbol, para convertirse, como en la fábula de la rana, el beso y el príncipe, en un plebeyo con el que nadie quiere andar. El fútbol italiano, pues, acaba de mostrar su rostro más inexpresivo.
Eslovaquia, junto a Corea del Sur, son las fuerzas insurgentes de este Mundial. Ellos acarrearán, en los octavos de final, las esperanzas de los que creen en la justicia de los pequeños y en la llegada del Arcángel Gabriel del fútbol universal. Rodando por el carril contrario, Italia y Francia, finalistas en Alemania hace cuatro años, las luces que se apagan, los santos sin creyentes ni plegarias.
Los eslovacos tendrán que lidiar con Holanda en los octavos, y los coreanos con Uruguay. Todo un detalle para aquellos que le sonríen a la posibilidad de que una fuerza nueva e insurgente, como cualquiera de estos cuatro nombres, se convierta en el campeón. En el monarca que suplante en el trono al plebeyo de camiseta azul, derrocado ayer en una remota cancha de África del Sur.
Por Cristóbal Guerra
Un consejo para todos los comentaristas, entrenadores y narradores, si no saben las cosas NO INVENTEN!!! y si no se saben los nombres de los jugadores AVERIGUENLOS!!!
ResponderEliminarel nombre del jugador holandes ROBIN VAN PERSIE no se pronuncia Van Pirse, se pronuncia VAN PERSI.
A Pedro Febles: el asistente tecnico de Holanda no es Bergkamp, ES UNO DE LOS HERMANOS DE BOER!!!
A Fernando Arreaza: no es ni Lance Donovan ni Jay Altidore, aprendan: LANDON DONOVAN Y JOZIE ALTIDORE
No es Cuatemoc es CUAUTHEMOC BLANCO
Y errores asi hay muchisimos mas, se supone que son el once ideal no?