La historia ha hecho que los portugueses atraviesen los mares en naves de toda especie.
Desde Magallanes hasta Vasco da Gama en carabelas y naos, desde Eusebio hasta Cristiano Ronaldo en jugadas alucinantes y goles estremecedores.
Eusebio en el Mundial Inglaterra 66 condujo la travesía; ayer le tocó a Cristiano ante una desasistida Corea del Norte que se olvidó de aquel equipo que le opuso una recia oposición a Brasil, para deshacerse en inocencias y pequeñeces ante todo un Portugal ambicioso y embriagado que no dejó respirar.
En los primeros minutos, las cosas pintaban difíciles para el equipo ibérico. Corea se defendía con el orden y la compostura que le son conocidas, con su mentalidad para armar el impenetrable sistema de sus líneas posteriores, y todos aquellos esfuerzos de Cristiano Ronaldo eran estériles y se estrellaban a cada instante con las camisetas blancas llegadas desde Pyongyang. Ir era una constante, fallar en el intento, también. Y ni siquiera el gol de Raúl Meirelles en el minuto 28, avizoraba la avalancha que habría de llegar después. Pero llegó, certera y despiadada, para arrasar con toda oposición asiática. Portugal dos, Portugal tres, Portugal siete, Portugal es todo en la cancha, el partido es Portugal contra nadie.
El segundo tiempo de ayer fue un jolgorio de pueblo, de aquellos que se desatan en los partidos de fiestas patronales y que terminan en goleadas y arrebatos. Portugal, desatado pero sin perder la perspectiva, agalludo pero conciente, pasó de largo y tomó aire y confianza para cuando el viernes le toque enfrentar a Brasil. Va a ser, tal vez, el partido de los partidos entre dos selecciones que hacen del fútbol echado para adelante, su santa proclama.
Las nubes se han despejado para el escuadrón lusitano. El cielo se ha abierto para la banda del técnico Carlos Queiroz, que ante Corea vio de cerca la reivindicación futbolística de Raúl Meireles, un gran jugador, de Tiago, de Hugo Almeida y, al final de todo, de un seleccionado que dejó un montón de promesas.
Portugal, la expedición apenas comienza. Sus hombres han encontrado la brújula dejada por sus navegantes antecesores, y emprenden la aventura de los octavos de finales. La goleada ante Corea da para soñar, pues sería toda una debacle para la Lusitania, que Costa de Marfil pueda superar lo visto ayer en el estadio de Ciudad del Cabo.
CRISTÓBAL GUERRA
Señor Guerra: usted es el poeta del fútbol. Con usted aprendí a soñar fútbol. Mis respetos y admiración desde Maracaibo...
ResponderEliminarhola muy buenas tarde
ResponderEliminarle mando este mensaje para decierle q
usted esel mejor en el 11 ideal y le mando un cordial saludo desde gurenas estado miranda full sintonia con venevison q el futbol seve primero x venevision uy quisiera q usted le mandara un saludo a toda la gente de guarenas en especial a mi sobrina hilary alejandra cartaya de 2 añitos y medio q tambien ve el mudial conmigo
le mando un fuerte apreton de mano y lo admiro mucho att eudes cartaya