miércoles, 16 de junio de 2010

Desde Santiago hasta Nelspruit

A 48 años de distancia, Chile ha vuelto a ser Chile.

Por entonces, 1962, tuvo fuelle y ganas para llevarse por delante a Yugoslavia y conquistar el tercer lugar del Mundial montado en la geografía larga y angosta del país austral. Y ayer, frente a Honduras, volvió sobre sus pasos para iniciar, con fútbol luminoso, sus andanzas en Suráfrica.

Un largo viaje, interminable e imposible, desde Santiago hasta Nelspruit. Antípodas de dos conquistas que marcan, aquella por haber sido la despedida de una selección que trascendió hasta el alma popular chilena, ésta por haber sido la encargada de abrir los portones de una esperanza que crecerá con los días.

Chile le dio vida al Mundial, y se unió a Corea del Sur en la empresa de de dibujar sonrisas en la geografía surafricana. Con Alexis Sánchez reinventándose en cada jugada, y Matías Fernández y Jorge Valdivia como secuaces de la pandilla que llegó del sur de Suramérica, el escuadrón chileno desbordó toda oposición centromericana. Una Honduras que se pasó todo el partido tratando de ver cómo salía de aquel aluvión que, sin pausas y como una manada de lebreles ansiosos de cumplir con su deber de cazadores, se le iba encima con voracidad de fiera.

Pero no obstante todas sus buenas maneras, esas evoluciones tácticas que dieron la impresión visual de aquella “Naranja Mecánica” holandesa y su fútbol total, a Chile aún le falta lo más importante que el fútbol puede tener: la contundencia para resolver los partidos. Sí, ayer le bastó con el gol de Jean Beausejour para establecer su superioridad, tal fue la inocencia de Honduras del medio de la cancha hacia adelante, pero no siempre tiene por qué ser así. Ahora va a tener que lidiar con Suiza, una maraña defensiva que le va a hacer tragar grueso, y nada menos que con España.

Chile fue autosuficiente y claro, convincente y está en la ruta, pero no todo está hecho. Ante los hondureños pudo hacer las tareas y los deberes, llenó la cancha y su dinámica de fútbol le alcanzó para llevar sin sobresaltos un partido que, dada la constitución del grupo H mundialista, tenía que ganar a todo evento. Pero de aquí en adelante el panorama podría no ser exactamente el mismo.

Eso está por llegar, y mientras eso llega, el “Confieso que he vivido” de Pablo Neruda se acaba de convertir en el “confieso que he ganado” que ahora recitan, exultantes y con todo derecho, el técnico Marcelo Bielsa y sus entusiasmados jugadores.

Cristóbal Guerra

1 comentario:

  1. Excelente este blog donde el Poeta Cristobal dia a dia puede plasmar sus impresiones y no tenemos que esperar hasta el sabado para su Camiseta 10. Felicitaciones a Cristobal y a Venevision

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